Desde que llegó Internet a este prodigioso mundo moderno, las oportunidades de trabajo han aumentando trayendo consigo información al segundo y libertad para acceder a ella.
Sin dudas la red cibernética le cambió la cara a muchos, muchos que antes pensaba que el espacio virtual era otro producto de la tecnología, y ahora irremediablemente viven de ello, como los llamados hacker que son los protagonistas expertos en materia de informática, saben tanto de hipervínculos, páginas, blogs como un buen periodista puede saber de la técnica redaccional.
Si, porque aunque suene paradójico, un cibernauta debe tener técnica para manejar programas, subir, bajar, moldear fotos o videos. Eso por citar lo más simple. Y por si fuera poco o quizás mucho, deben estar informados de los últimos avances de la red tanto como lo beberían estar los profesionales de la comunicación, para que en su efecto se conviertan en comunicadores digitales. Un título que posiblemente no lo avala una universidad pero que lo garantiza los años de experiencia.
Internet se ha convertido en toda una odisea. Una herramienta en la que sólo se tiene que pulsar, llegar al punto y salir de ahí tan rápido como se llegó; sin perder mucho tiempo, para no marear al lector con información innecesaria. Ardua labor, que se traducen en horas trabajando para que el contenido se visualice de la forma más creativa a los ojos de la audiencia.
El reto es asumir la otra cara de la moneda. La libertad es osada y la Internet es tan libre como veloz. Lo que quiere decir que este mundo virtual no es tan mágico como se cree; ya que da cabida a los llamados abusos cibernéticos como lo son; la venta ilegal de copias que todavía no salen a luz pública pero que los “piratas” se toman la autonomía de venderlas; o por no ir tan lejos, los famosos virus que terminan destruyendo el software de la maquina en cuestión.
Esos son sólo algunas de las trabas o periferias que contiene la magia de la Internet; pero que aún así no menoscaba su prontitud idónea en estos años.
Sin dudas la red cibernética le cambió la cara a muchos, muchos que antes pensaba que el espacio virtual era otro producto de la tecnología, y ahora irremediablemente viven de ello, como los llamados hacker que son los protagonistas expertos en materia de informática, saben tanto de hipervínculos, páginas, blogs como un buen periodista puede saber de la técnica redaccional.
Si, porque aunque suene paradójico, un cibernauta debe tener técnica para manejar programas, subir, bajar, moldear fotos o videos. Eso por citar lo más simple. Y por si fuera poco o quizás mucho, deben estar informados de los últimos avances de la red tanto como lo beberían estar los profesionales de la comunicación, para que en su efecto se conviertan en comunicadores digitales. Un título que posiblemente no lo avala una universidad pero que lo garantiza los años de experiencia.
Internet se ha convertido en toda una odisea. Una herramienta en la que sólo se tiene que pulsar, llegar al punto y salir de ahí tan rápido como se llegó; sin perder mucho tiempo, para no marear al lector con información innecesaria. Ardua labor, que se traducen en horas trabajando para que el contenido se visualice de la forma más creativa a los ojos de la audiencia.
El reto es asumir la otra cara de la moneda. La libertad es osada y la Internet es tan libre como veloz. Lo que quiere decir que este mundo virtual no es tan mágico como se cree; ya que da cabida a los llamados abusos cibernéticos como lo son; la venta ilegal de copias que todavía no salen a luz pública pero que los “piratas” se toman la autonomía de venderlas; o por no ir tan lejos, los famosos virus que terminan destruyendo el software de la maquina en cuestión.
Esos son sólo algunas de las trabas o periferias que contiene la magia de la Internet; pero que aún así no menoscaba su prontitud idónea en estos años.

2 comentarios:
Todo finooooo, pero por qué no está Oprah???
Flor me gusto mucho tu blog y me parecio bastante interesante, espero que sigas sacando articulos así, para poder seguir disfrutandolos... :)
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