
Por fortuna de la genética o porque Dios lo quiso así; María Escalante nació en tierras venezolanas con ese peculiar color de piel que está dando de qué hablar en los últimos años. Sí, seguramente ya lo pensó. No cabe la menor duda, el poder negro está tomando fuerza convirtiéndose en la raza del siglo, en la piel afamada y por si fuera poco en el color del éxito.
En poco tiempo y con veintitrés años de vida María se convirtió en toda una modelo profesional, en un país dominado por distintas diferencias sociales. México es la sucursal de sus sueños.
Lleva tatuado su éxito personal en la piel, en su forma ligera de hablar, en aquellos ojos grandes que miran sin recelo al espectador. María confiesa que su color la ha hecho destacarse y que es un atributo divino; “nuestro color de piel nos llevará al éxito sólo sí sabemos usarlo”.
Recuerdos oscuros
La humanidad lo ha demostrado la discriminación racial, es un hecho patente en el día a día. Sin embargo personas de piel oscura, morenos, negros, o como dicen, de piel canela han tenido que dar la cara enfrentándose a las ideas menos sublimes, orgullosos de su color.
Un trabajo que según María viene de adentro, desde la infancia, para exportar cuando se es mayor. “Recuerdo mucho a mí mamá cuando me decía que tenía que estar siempre impecable, ‘María tienes que estar siempre peinada, arreglada para que nadie tenga que decir algo de ti, porque a nosotros todo se nos nota más’ eso fue clave en mi vida
”.
Todavía con las apariencias que puede dictaminar la personalidad, existen realidades que no se pueden cambiar. María recuerda con cierto énfasis, un hecho que le sucedió días atrás cuando asistía a un casting, cuyos dueños eran judíos y después de un largo día preparándose para el gran momento, llegó a la recepción del lugar y una mujer poco generosa le dijo: “Perdón señorita pero no queremos chicas de color”.
Aún así, asegura que esas circunstancias no son límites que obstruyan su vida, y la discriminación es un mal “que nosotros hemos ayudado a mantener”.Todo está en comprender que aún en el mundo existen personas que no aceptan que la naturaleza de clase, de razas y estilos es diversa.
La diferencia racial se observa en todas partes, se transpira en el aire, y se exhala en las acciones cotidianas. El color no es una traba para alcanzar las metas, pero María sabe por experiencia propia que es más lento llegar a cumplirlas; “apuestan a nosotros en menos cantidad, un ejemplo vivo es que en mi trabajo, de cuarenta modelos, sólo cuatro somos de piel morena”.
Pintura de vida
La polémica de la diversidad racial puede durar muchos años, se le pueden atribuir otros conceptos y así consolidarla o por el contrario vivir sin esa realidad poco agradable. Lo cierto es, que mientras todo pasa, se hace visible en el planeta el triunfo de personajes de piel oscura.
Para nadie es un secreto que hoy más que nunca la piel morena está causando un revuelo total, casi absoluto, inverosímil pero tangible. Lo dijo de manera silente Barack Obama cuando puso un pie en la Casa Blanca, lo confirma Will Smith cuando le da otra estocada al mundo de la cinematografía, o por el contrario cuando la talentosa Beyonce vuelve a las pantallas.
El color negro está en la palestra. Tocando cielo y buscando reconocimiento, tal como lo confirma la vida de María Escalante, una mujer que salió de su contexto nativo para exportar todo su talento, su personalidad y sus raíces.
En poco tiempo y con veintitrés años de vida María se convirtió en toda una modelo profesional, en un país dominado por distintas diferencias sociales. México es la sucursal de sus sueños.
Lleva tatuado su éxito personal en la piel, en su forma ligera de hablar, en aquellos ojos grandes que miran sin recelo al espectador. María confiesa que su color la ha hecho destacarse y que es un atributo divino; “nuestro color de piel nos llevará al éxito sólo sí sabemos usarlo”.
Recuerdos oscuros
La humanidad lo ha demostrado la discriminación racial, es un hecho patente en el día a día. Sin embargo personas de piel oscura, morenos, negros, o como dicen, de piel canela han tenido que dar la cara enfrentándose a las ideas menos sublimes, orgullosos de su color.
Un trabajo que según María viene de adentro, desde la infancia, para exportar cuando se es mayor. “Recuerdo mucho a mí mamá cuando me decía que tenía que estar siempre impecable, ‘María tienes que estar siempre peinada, arreglada para que nadie tenga que decir algo de ti, porque a nosotros todo se nos nota más’ eso fue clave en mi vida
”.Todavía con las apariencias que puede dictaminar la personalidad, existen realidades que no se pueden cambiar. María recuerda con cierto énfasis, un hecho que le sucedió días atrás cuando asistía a un casting, cuyos dueños eran judíos y después de un largo día preparándose para el gran momento, llegó a la recepción del lugar y una mujer poco generosa le dijo: “Perdón señorita pero no queremos chicas de color”.
Aún así, asegura que esas circunstancias no son límites que obstruyan su vida, y la discriminación es un mal “que nosotros hemos ayudado a mantener”.Todo está en comprender que aún en el mundo existen personas que no aceptan que la naturaleza de clase, de razas y estilos es diversa.
La diferencia racial se observa en todas partes, se transpira en el aire, y se exhala en las acciones cotidianas. El color no es una traba para alcanzar las metas, pero María sabe por experiencia propia que es más lento llegar a cumplirlas; “apuestan a nosotros en menos cantidad, un ejemplo vivo es que en mi trabajo, de cuarenta modelos, sólo cuatro somos de piel morena”.
Pintura de vida
La polémica de la diversidad racial puede durar muchos años, se le pueden atribuir otros conceptos y así consolidarla o por el contrario vivir sin esa realidad poco agradable. Lo cierto es, que mientras todo pasa, se hace visible en el planeta el triunfo de personajes de piel oscura.
Para nadie es un secreto que hoy más que nunca la piel morena está causando un revuelo total, casi absoluto, inverosímil pero tangible. Lo dijo de manera silente Barack Obama cuando puso un pie en la Casa Blanca, lo confirma Will Smith cuando le da otra estocada al mundo de la cinematografía, o por el contrario cuando la talentosa Beyonce vuelve a las pantallas.
El color negro está en la palestra. Tocando cielo y buscando reconocimiento, tal como lo confirma la vida de María Escalante, una mujer que salió de su contexto nativo para exportar todo su talento, su personalidad y sus raíces.

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